Me duele un poco la cabeza. Estoy pensando de más y no me puedo dormir. Me preocupan los gatos, la idea de los gatos. Quiero decir, ese animal de cuatro patas, especialmente si no es demasiado peludo y tiene un cuerpo estilizado. Se lo suele asociar con ideas que están valoradas de forma negativa (que muchos saben que desean pero que abiertamente denigran). Me preocupa eso. Más allá de si uno comparte o no esa valoración, creo que cerrarnos en esa única idea impide que haya otro tipo de comparaciones.
Tengo una amiga (no me gusta decirle así pero por el momento no hay otro término válido) que es hermosa. El otro día se había enojado porque no sé qué cosa del laburo se había enterado por whatsapp. Para ver si se distraía le armé una pelota de origami con uno de los individuales que había en la mesa. Cuando la vio se entusiasmó y la tiro varias veces hacia arriba mientras su mentón subía y bajaba siguiendo la trayectoria de la pelota de papel. Sus brazos además son delgados pero parecieran ágiles y macizos. Yo la veía y a la cabeza se me venía la frase: “parecés un gato”. No se lo dije porque pensé que me podía malinterpretar, pero ahora me arrepiento. Seguramente lo hubiera entendido bien. Y de última, ¿no surgen así las anécdotas?
No hay comentarios:
Publicar un comentario