No era mi intención retener nada, pero ahora hay cosas que extraño: las humoradas imprevistas de Fede, reclamos dignos de olvidar, frases iluminadoras que pronunciaron gerentes de empresas y becarios del CONICET, muestras de afecto, películas que igual no iba a ver, apuntes sobre lo insufribles que eran las primeras clases de didáctica, la letra diminuta de un tal Lucas, el optimismo de Nacho, dos porciones de Pizza en Colegiales con personas que conozco poco y me alegran un montón, una conocida siendo linda en vacaciones, unos cuantos audios que hablan de Sol (el amor posiblemente lo esté haciendo con otrx), lo que no pude decir sobre El Bosque en Quilmes, mis opiniones sobre el menemismo y otras cosas que ahora no me puedo acordar.
Una vez leí en un manga que lo que no abandonás al final siempre vuelve a buscarte. Tengo muchísimo miedo. Me preocupa que algún perverso tenga mi celu. Está lleno de ideas y sentimientos que tienen demasiado valor como para que estén en manos de cualquiera…
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